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“Aquel Chivo se Levantó Sobre Dos Patas y Caminó Directamente Hacia Mí”

Hay recuerdos de la infancia que permanecen intactos durante toda una vida.

Este es uno de ellos.

La historia ocurrió cuando yo era niño, en Muna, Yucatán, alrededor de 1959. Hasta el día de hoy, recuerdo perfectamente aquella noche y, sobre todo, el sonido de los cascos golpeando el suelo detrás de mí.

Todo comenzó cuando vi un chivo bastante grande cerca del camino.

Al principio no había nada extraño.

El animal caminaba tranquilamente sobre sus cuatro patas y, por unos momentos, pensé que simplemente se trataba de un chivo que se había escapado y andaba suelto.

Pero entonces ocurrió algo que todavía me cuesta explicar.

El chivo se levantó

De repente, el animal comenzó a levantarse.

Primero pensé que iba a apoyarse sobre alguna superficie o que estaba haciendo algún movimiento extraño.

Pero no.

Terminó completamente erguido, sostenido únicamente sobre sus dos patas traseras.

Me quedé paralizado observándolo.

Nunca había visto algo parecido.

Un chivo caminando sobre dos patas no era algo que pudiera entender, mucho menos siendo un niño.

Pero lo que ocurrió después fue todavía más aterrador.

Comenzó a caminar hacia mí

El animal no volvió inmediatamente a ponerse en cuatro patas.

En cambio, comenzó a avanzar directamente hacia donde yo estaba.

Seguía erguido.

Cada vez estaba más cerca.

En ese momento dejé de intentar entender lo que estaba viendo y simplemente sentí miedo.

Salí corriendo hacia mi casa mientras gritaba.

Y entonces escuché algo que jamás olvidaría.

Los cascos del animal golpeaban el suelo detrás de mí.

Yo corría todo lo que podía, pero el sonido continuaba siguiéndome.

Tac, tac, tac…

No me atrevía a voltear.

Solo quería llegar a casa.

Cuando finalmente llegué

Al llegar estaba completamente alterado.

Mi familia notó inmediatamente que algo no estaba bien.

Yo intentaba explicarles lo que había sucedido: el chivo, las dos patas, la forma en que había comenzado a caminar hacia mí y los sonidos que había escuchado mientras escapaba.

Poco después me dio una calentura muy fuerte.

Según mi familia, mi estado llegó a ser bastante delicado.

Con el paso de los años, aquella experiencia se convirtió en uno de esos recuerdos que permanecen escondidos en algún rincón de la memoria.

Pero nunca desapareció.

¿Era realmente un chivo?

En Yucatán existen numerosas historias tradicionales sobre apariciones, seres sobrenaturales y criaturas capaces de adoptar diferentes formas.

Una de las leyendas más conocidas es la del Huay Chivo, una figura asociada con relatos de brujería y transformación.

Según las historias populares, se trataría de una persona que puede transformarse en un animal, especialmente en un chivo de apariencia extraña.

Para quienes conocen estas leyendas, ciertos detalles de mi experiencia resultan difíciles de ignorar.

Un animal que parecía completamente normal.

Un comportamiento imposible de explicar.

Y, sobre todo, aquella manera de levantarse sobre dos patas y caminar hacia mí.

¿Una leyenda o algo que nunca pudo explicarse?

Con el paso del tiempo, uno aprende que los recuerdos de la infancia pueden mezclarse con el miedo, la imaginación y las circunstancias de una noche.

También sabemos que los animales pueden adoptar posturas extrañas, levantarse sobre sus patas traseras por diferentes razones o comportarse de maneras inesperadas.

Pero eso no cambia lo que yo viví.

Yo vi aquel chivo.

Yo vi cómo se levantó.

Yo vi cómo comenzó a caminar hacia mí.

Y escuché sus cascos detrás de mí mientras corría.

Por eso, cuando alguien me pregunta qué creo que fue aquella criatura, mi respuesta sigue siendo la misma.

Para mí, aquello fue el Huay Chivo

Han pasado muchas décadas desde aquella noche.

He envejecido y mi vida continuó.

Sin embargo, algunos recuerdos no desaparecen.

Y entre todos los recuerdos de mi infancia, hay uno que permanece especialmente claro: aquella figura enorme caminando erguida en la oscuridad y acercándose lentamente hacia mí.

Quizá algún día alguien encuentre una explicación completamente racional.

Quizá aquel animal simplemente tuvo un comportamiento extraño.

O quizá, como se cuenta en las antiguas historias de Yucatán, aquella noche realmente me encontré con algo que no era un chivo común.

Yo solo sé lo que vi.

Y para mí, aquello fue el Huay Chivo.

👀 ¿Tú qué crees que pudo haber visto este niño aquella noche?

¿Un animal con un comportamiento extraño, una confusión causada por el miedo o algo que pertenece a las antiguas leyendas de Yucatán?

Cuéntanos tu opinión en los comentarios.

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